jueves, 14 de febrero de 2013

Clear eyes — Introducción.


Mi nombre es María Coldman, tengo veintiún años y soy investigadora en la Policía de Los Ángeles. Nací, viví y crecí la mayoría de mi vida, en Alemania, Hamburgo, específicamente. Pero a la edad de dieciocho años me mudé aquí, para comenzar lo que sería mi nueva vida a partir de ese momento. Librarse de los padres quizás sea bueno en un principio, pero luego te arrepientes de sobremanera.

Serán tres años los que estoy aquí, en pocos días.

Ocupo la mayoría del tiempo en mi trabajo; es lo único que más me interesa, hasta ahora. No tengo en qué otra cosa preocuparme, no tengo novio, ni hijos, parientes cercanos mucho menos. ¿Amigos? Compañeros del trabajo, diría yo.

¿Lo ven? Mi vida se basa en mi trabajo. Resumiendo: ayudar a personas a hacer justicia, yo por mi parte aporto la investigación. Descubrir quién fue el asesino depende de mí y otros tres de mis compañeros. No es muy bueno ver cadáveres, pero la costumbre ya está.

Gracias a Dios no elegí la parte de hacer autopsias y todo lo demás. Creo que moriría de un pre-infarto al ver…eso.

Vivo en un pequeño apartamento de dos habitaciones, baño, cocina-comedor y un pequeño balcón con vista hacia el centro de Los Ángeles. Es pequeño, pero muy cómodo y la vista es lo mejor. Realmente precioso.

¡Ah! Y casi lo olvido, vivo con mi mascota; una Beagle de cinco meses de edad. Es adorablemente tierna y destructora. La debo tener cortita, sino mi departamento quedará hecho trizas en pocos meses. Su nombre es Almendra, y la quiero con todo mí ser. Es mi única compañera de vida.

Pasando a mi trabajo —qué aquí, es lo que realmente importa—hace meses estamos investigando un caso sumamente… “especial”. En lo que pasaron los últimos tres meses, hay diez mujeres desaparecidas, y tres de ellas las encontraron muertas, en diferentes ocasiones, pero a todas se las ha encontrado en lugares cercanos entre ellos.

Pero lo más llamativo de todo esto, no son la cantidad de mujeres que desaparecen. Sino las características de éstas, y que en las tres que se le realizaron autopsias, salen las mismas marcas digitales que corresponden a una persona, pero que aún no logramos localizar. Las tres mujeres muertas, contando las otras siete que aún están desaparecidas, los familiares de todas ellas, nos han dicho sus características físicas. Delgadas, la mayoría cabello rubio, castaño claro, u oscuro. Ninguna tiene el cabello negro o pelirrojo, eso es aún más extraño.
El secuestrador y asesino de las víctimas es un obsesivo que elige a sus víctimas por el color de sus ojos.

Lo que mató nuestra sorpresa fue el siguiente detalle:

Todas tenían ojos claros.


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